La voz del tipo allí adentro tiene vida y movimiento. Un invitación a lo imaginario, un viaje al infinito. La compañera de un domingo, la hermana del tiempo. Su música, su arte, su voz en carne viva. Vive aunque la quieran matar. Vive su pena y tristeza en un grito de gol, en un locutor de antaño. Es tan grande y hermosa que enamora al solitario que se deje querer por su simple grandeza. Radio vieja y moderna, de mi infancia junto a un árbol o bajo la almohada. Darte el corazón a cambio de una compañía en la siesta.
Pero ahora ya estas vieja, en agonía y sin recambio dicen los que nunca escucharon tu poesía. Sola estás, sí. Sola fuiste siempre. A merced del destino quedan tus palabras, en bandeja marchitan los silencios. Solo te pido un segundo más, uno más de hermandad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario